Confesión

Villa de la Concordia, junio 23 de 1915

Querida Marie: 

Hoy he cometido un crimen, un crimen atroz y artero que no me llena de orgullo, pero no me remuerde para nada. Tal vez soy una bestia, como tantas veces lo dijiste y me negué a aceptarlo.

La vida que te he dado ha estado llena de lujos y comodidades, sin embargo no fue nunca suficiente para ti. Hubiera deseado que me amaras, pero nunca pude ver esa luz en tus ojos. Me esforzé y sólo Dios sabe cuánto. En este pueblo miserable somos gente distinguida, somos ricos, tenemos cuanto anhelamos y en el lejano Saint Etienne eramos nadie. Tus padres lo sabían y por eso te mandaban al convento, a encerrarte de por vida, para que no les vieras desmoronarse y ser arrojados a la calle como perros. Yo te rescaté de ese destino, te convertí en mi esposa y te di lo mejor de mí, pero jamás fue suficiente. Jamás.

Tu traición me dolió hondamente. Tus escapatorias constantes y tu mirada arrobada por ese pomposo malnacido español, me avinagraron la sangre desde que te vi pasear de su brazo, castamente, por la alameda, contorneándote como una cualquiera. Te odié entonces y a él le odio con mi vida y es por eso que he hecho lo que he hecho. Este crimen es tu culpa y la suya. Es la única salida que tuve para limpiar mi honor y podrirles la vida, como tú lo hiciste conmigo, ya desde la noche de nuestra boda y durante estos siete años. Nunca fui lo suficientemente bueno para ti. Aunque no tenías ni un mendrugo y eras pobre como rata cuando te conocí, jamás lograste aceptarme como igual. Siempre fuiste la hija consentida del Barón y yo el pobre hijo de un labriego, ignorante y ordinario, borracho y detestable. Eso me gritaste a la cara en nuestra noche de bodas y aún entonces no perdí la esperanza de estar a tu altura, hasta que me di por vencido y terminé odiandote, como se odia a una cualquiera.

Te dije claramente, ese día en el comedor, que no podrías escapar de mí y ahora te hago cómplice de mi delito. Eres la única que sabrá porqué la muchacha falleció, víctima inocente de tu pecado. Eres tú la culpable y eres tú quien debe cargar con este peso, como cargará el español bastardo el remordimiento de haber cagado a su mejor amigo. Por eso la he elegido a ella. Por eso ella murió, por tu culpa y la suya, de nadie más.

He arreglado mis asuntos de modo tal que sólo te quedes con la casa. Una pensión mínima te llegará cada mes y ya he declarado legalmente bastardo al hijo que cargas contigo. Espero muera antes de ver la luz del día, pero espero que tú envejezcas Marie recordando estas palabras. Ha sido todo por tu causa. Una inocente ha muerto esta noche y por tu culpa. He de cagarles la vida desde donde esté y espero que el diablo se los lleve a ambos, hundidos en un mar de rencores, culpa y amargura.

Dejo la escopeta y el tiro con que despaché a la mujer del pelirrojo bruto, amigo del español, en el cajón de mi ropero. No tengas cuidado que no tiene más munición. En la fuente del jardín he dejado algo de dinero para que le pagues a la servidumbre y les despaches. No quiero a nadie alrededor tuyo. Nadie se acercará nunca más a ti. Me marcho Marie y sé que no volveremos a vernos

 

El resto de la carta es ilegible, sólo se ve la firma, Henry Blanc, dice el joven arquitecto, mirando a lo profundo de sus ojos. Ahora me siento mejor, dice ella en un suspiro. Vámonos de aquí.

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8 comentarios en “Confesión

  1. La vida está llena de pasiones, amor odio engaño. Muchos las padecen, pocos matan con un disparo. La mayoria se venga utilizando una cadena perpetua de desprecio y maltrato fisico o mental. No sé que es peor.
    Un abrazo.

    • Anne Ciertamente, la vida está llena de pasiones y son estas las que hacen de olas en el mar embravecido de la existencia. Esta historia ha concluido de esta manera y he dejado que alguien sea libre de una carga muy pesada. El fin de un capìtulo y el comienzo de un nuevo proyecto.
      Un gran abrazo y gracias por tu visita.

    • Fanou : Por alguna razón, tuve que aceptar tu comentario como si fueras ajena a mis visitas habituales, probablemente usaste otro ordenador?
      El fantasma atormentado es ella, eso te lo puedo jurar. La casa existe aún en estos días y me he basado en su locación para armar esta historia.
      Un gran abrazo y gracias por pasar 🙂

  2. Micromios: Me alegra que te haya gustado esta trama que de original no tiene mucho. Ha quitado, sin embargo, un peso a mi espalda y ya sé para donde debo dirigir.
    Un gran abrazo y gracias por pasar.

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