Sobre Mí

… Mis Chrieseli, dijo el Príncipe con su voz todavía atontada por el descubrimiento del amor y fue ese nombre que quedó grabado en su inconsciente, desde el sueño…

Así me gustaría explicar el origen de esta bitácora, pero no fue tan mágico. Sencillamente, me senté un día frente a una pantalla y empecé a escribir, siguiendo el ejemplo de alguien y porque tenía tiempo. Hechos del día a día constante me agobiaban;  sin embargo, había descubierto el encanto de escribir mucho antes, una primavera del año 1978 y desde ese momento, me autonombré escritora, pero sólo yo lo sabía. Con el tiempo se me olvidó ese nombre, como creí que se me habían olvidado muchas cosas, pero la memoria es juguetona y frágil, es eterna y seria. Es como todo en la vida, existe, pero no para siempre.

Al llenar la primera página, sentí que me convertía en un instrumento. Un instrumento al que llegaban miles de voces que me susurraban sus historias y que han estado en mi mente desde el albor de mis sueños, tal vez desde antes de que tenga memoria. Sentí que debía cumplir un cometido, establecer una rutina, salvar de una existencia vulgar a aquellas voces que confiaban en mis talentos.

Es asi que la eterna levedad del ser está recreada en cada una de estas historias y este ejercicio me llena de magia, haciendo de la escritura, muchas veces, la razón de mi existencia. Hay muchas, conmovedoras, profundamente humanas; hay recuerdos y sueños, que identifican y emocionan, tan diversos como es la vida.

… Mis Chrieseli es valiente, dijo el Príncipe y le regaló una flor. Una flor simple y frágil, una flor dulce y tersa. Una flor, dijo y se alejó. Cuando el rayo de sol la tocó, se convirtió en un hermoso fruto…